lunes, 16 de marzo de 2015

Mi vida es como un gato negro

A veces creo que en otra vida rompí un espejo y por eso esto de mis 7 vidas de mala suerte;
lo del insomnio,
el inconformismo,
la tristeza hecha rutina.

O quizá fui un gato negro.
De esos que pasean por los arrabales de París
y salen con la luna.
De los que tienen una cara oculta, también.

No he oído cantos de lechuzas tres veces
sino trece.
Y es que la última vez fue un martes.

Y me he caído
y me he levantado con el pie izquierdo.

Y he llorado
derramando la sal
de las lágrimas.

No sé entonces por qué me sorprendo
cuando me leen la mano por la calle y me dicen:
Cuidado chica, te queda menos de lo que crees.

Y sé que
cuando me enamore de ti
y tú de mí,
cuando encuentre el amor de mi vida y estemos a punto de jurarnos amor eterno.
Vendrás a buscarme y me verás
con el traje de novia puesto.

Ahora voy a cruzar los dedos mientras toco madera.

Un poco de buena suerte a veces no viene mal.



Paula Pastor
Fotografía: We heart it

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