jueves, 18 de junio de 2015

Poema de carretera

Hay poemas de carretera
que cuentan historias más breves que el aleteo de un colibrí.

Hablan de montañas pérdidas en medio de la nada
de naranjos en fruto
y de cómo sale el humo de la chimenea de una fabrica de mármol.

Hay un convento en venta con paredes de piedra junto al peaje de la E-90.
30 pavos en efectivo que abren paso a la aventura.

Señales de velocidad y un carril de aceleración. El derecho se incorpora al izquierdo.
Los quitamiedos nos llenan de miedos. Y avanzamos con la piel de gallina. Embragando y pisando el acelerador a fondo.

Almendras, cacahuetes y galletas de chocolate.
Se me han taponado los oídos.
Hace sol y no me puedo dormir.

"Velocidad controlada por radar" anuncia un letrero luminoso en lo alto de un poste.

Edificios rascasuelos. Cielos del color del algodón dulce. Pájaros que vuelan acompañados pero libres.

Necesidad por llegar. Miedo al destino. Necesidad por irse pronto. Y volver.

Paula Pastor
Fotografía: Paula Pastor

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