miércoles, 8 de noviembre de 2017

La ciudad del amor me habla de ti.


En Porte Maillot se ha quedado grabado nuestro reencuentro
y la Torre Eiffel no olvida aquella noche de cartas de amor.

A lo largo de los Champs Elysées fuimos dejando huella,
hasta llegar al Arc de Triomphe, que siente que ha triunfado porque nos hizo llegar a lo más alto.

Notre-Dame se pregunta qué fue de aquellos vinos a medias
y desde la librería Shakespeare & Company, una nota pegada en la pared le responde que fueron los culpables de que aquella noche París cayese rendida a nuestros pies (y yo a los tuyos).

Los pensamientos del Jardin des Tuileries me hacen recordar cuál es tu flor favorita
y todos los parques han grabado en su memoria nuestros 'pique-niques'.

Al norte, Montm(art)r(e) coincide conmigo en que arte eres tú.
Todos los pintores de la Place du Tertre se pelean por ser quienes te retraten en sus lienzos;
el café des Deux Moulins nos enseña que allí nunca son tiempos difíciles para los soñadores;
y el Moulin Rouge me recuerda que, no solo en las películas, "lo más grande que te puede suceder es que ames y seas correspondido".

Siento incompleta la cuidad del amor. Y es que hasta las palomas de la Place Jean Paul II, me preguntan por ti.

París te manque.
Et moi plus.
París te espera con los brazos abiertos.
Y yo con unas ganas tremendas de abrazarte y no soltarte.

Paula Pastor.

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